miércoles, 24 de mayo de 2017

Entrevistando a Luis Carlos


Luis Carlos Díaz es, sin duda alguna, una figura resaltante en el panorama periodístico venezolano.

Cuenta con más de 160.000 seguidores en twitter (@LuisCarlos), constantemente publica artículos de opinión en los principales portales web informativos del país y día a día forma parte de uno de los programas radiales más notorios, junto a Cesar Miguel Rondón.



En esta ocasión conversé con el sobre su ascendente carrera, los inicios de la misma, y qué implicaciones tiene desarrollarse en dicho ámbito en la Venezuela actual.

¿Cuándo supiste que esta era la profesión a la cual te querías dedicar? 

Yo leía periódicos de chamo pero los leía por la sección de opinión, algo loco, no leía los titulares, no leía las noticias, iba directamente a las viñetas, a los dibujos, y me encantaban, fue algo que siguió a lo largo de mi bachillerato. La realidad es que decidí estudiar periodismo por unas razones muy raras. Yo tenía cupo para ingresar en Ingeniería eléctrica o de telecomunicaciones,  en la UCV y en la USB. Pero también quede en la escuela de comunicación social de la primera. Creo que a última hora, en el mes de septiembre del año 2001, ocurre el atentado a las torres gemelas, y yo me quedé todo ese día viendo la televisión como diciendo “wow” . En ese momento no solamente están pasando cosas muy rudas y yo tenía 15 años, era un chamo, sino que además y esto llega a mi y llega al mundo porque lo estaban transmitiendo por televisión, por medios. A los días siguientes pude hacer seguimiento de este conflicto no solamente por esa vía sino también a través de medios digitales a través, por ejemplo, de los “war blogs”, que son bitácoras de guerra y de conflictos. Estamos hablando del 2001, yo era un chamito y éramos muy pocos usuarios de internet en Venezuela. Por eso yo creo que llego al periodismo de una manera muy extraña, muy accidental. Pero cuando dices que esa es la profesión a la cual me quiero dedicar… yo doy clases, yo doy charlas en cursos, investigo, me dedico a nuevos medios, y el periodismo es una manera de hacer una suerte de relato cercano a la realidad, apasionado por la realidad, con el objetivo de narrar este conflicto. Yo a esta altura todavía no sé si voy a ser periodista por el resto de mi vida, si es un recurso que voy a utilizar para otras cosas, ya que estoy apasionado por muchos temas a la vez. Ahora, hacer lo que hago en este momento claro que me tiene emocionado. Cada mañana cuando me levanto y tengo que tomar la bicicleta, digo "bueno, si, esto es lo que yo quiero hacer, tengo trabajo hoy siempre tendré cosas que contar mañana”. Por otro lado, yo no sé si todas estas competencias que he desarrollado a lo largo de este conflicto venezolano me van a ser útiles cuando vuelva a haber democracia y libertad, no lo sé, así que es probable que mi rol sea un poco mutante en los años por venir.

¿Qué te apasiona de practicar periodismo en Venezuela?

Lo que me encanta del periodismo en Venezuela es que este es un conflicto que es tan profundo que en el fondo nos iguala a todos, entonces se ven a doctores, expertos analistas, que están tan perdidos como cualquier otra persona. Puede ser rudo y triste pero en verdad es súper interesante porque te obliga a escarbar y buscar más. Aquí no hay quien tenga todas las respuestas.
En paralelo es muy importante mencionar que el periodismo aquí ha hecho muchísima incidencia, para bien o para mal, porque en Venezuela buena parte del conflicto tiene que ver con lo simbólico, con las interpretaciones de lo que ocurre. El conflicto venezolano a pesar de que carga con una gran cantidad de muertos, heridos, perseguidos y unos saldos terribles, en realidad también consta de una gran lucha de significados y significantes. Fíjate que en este momento el gran significante es la democracia, es por lo que la gente lucha. Los significados que le estamos dando a esa democracia son múltiples y tienen que ver con nuestras aspiraciones y con cosas a las que apuntamos en un futuro. Por ello, la construcción de esos escenarios son discursivos, son narrativos. Un periodismo que pueda dedicarse a eso es sumamente interesante.

¿Cuál es tu medio favorito para dirigirte a un público?

En realidad yo me considero transmedia.
Resulta que multimedia es un término bastante viejo que se usó a inicios de los 90, pero "transmedia" tiene que ver con un universo narrativo, coherente, que puedes abordar desde distintas plataformas, no repitiéndote, sino ensamblando un rompecabezas para poder comprenderlo. El término transmedia es interesantísimo y ojalá se estudiará más en las universidades. Tengo 4 o 5 años hablando de el en algunas charlas y creo que describe justamente lo que hago. Me fui a un medio masivo, decidí hacerlo porque quiero aprender muchas cosas en la radio. La radio es hermosa. A eso le agregamos que no es que me encuentro en cualquier emisora, estoy en un programa que es importante y eso me ha permitido explorar y, además, aprender de manera acelerada. Pero entiendo que el internet es mi espacio, yo soy un niño, un hijo, de internet. Soy usuario de la red desde que tengo nueve años de edad y eso me ha marcado, me ha definido. Es decir, yo soy un chamo de pueblo, vengo de uno que no tenía cine, que no tenía mucho movimiento cultural y justamente fue internet lo que me permitió conectarme con el mundo. Entonces ese es mi espacio, en el que quiero estar y hago cosas. Ahora, eso no significa que yo no pueda participar en un espectáculo público, cosa que he hecho, en tv, cosa que hecho, en una película, cosa que ha hecho, que explore nuevos formatos como el podcast y otros, porque lo importante aquí es narrar, y narrar implica conseguir relatos seductores que puedan ayudar a la gente a entender cosas o a sentir cosas. Siempre que uno pueda explorar eso entonces no va haber un medio favorito. Creo que lo favorito es lo que viene más adelante, mi pasión por el futuro, por la innovación.

¿Cuáles consideras que son tus fortalezas como periodista?

Nunca me he detenido a pensar si tengo fortalezas, yo en realidad creo que tengo un gran conjunto de debilidades y justo en la lucha por resolverlas, salvarlas, superarlas, es que a veces las cosas me salen bien.
Creo que en este momento puedo mantener un carácter crítico y analítico sobre las situaciones, lo cual que me permite plantearlas en contexto y evaluar actores, discursos y acciones de manera que puedo identificar bien quién está actuando, qué está diciendo, qué está haciendo y cómo eso genera contradicciones. Cómo las cosas que hacen contradicen a las que dicen, cómo esas contradicciones implican también conflictos en este momento y a futuro. Me parece que poseo esa perspectiva de análisis de conflicto y considero que me ayuda a resolver mi abordaje al periodismo.
La otra cosa es que estoy curado, en el sentido de haber trabajado muchísimo en ello, en el asunto de la polarización, entender que aquí hay una división de significantes muy importante, y poder salvarla, poder jugar con ella, cuando haga falta.
En tercer lugar, viene algo que considero fundamental. En internet aprendes a ser bastante humilde, porque la audiencia siempre sabe más que tú, es una regla básica que escribió la gente de We Media. Algo que, quizá, para los periodistas que se desenvuelven en otros medios es difícil de entender porque reciben muy pocas respuestas. Pero, en internet, como se trata una herramienta absolutamente conversacional, estas expuesto. La gente se siente en contacto directo contigo y por ello te dice cosas. Ellos pueden tener igual o más peso que tú. Aprendes a siempre a construir con el otro.
Yo hago textos y trabajos que construyen el significado con el otro y creo que eso me da una fuerza importante cuando hago cosas.  Gracias a esto desde un tiempo para acá en ocasiones desarrollo contenido para internet, para redes, que se hacen virales. No es algo que ocurre automáticamente, porque está pensado. Me refiero a decir “Oye, ¿Qué cosas puedo decir que agreguen valor, que haga que la gente sienta que lo que está allí contenido la representa de alguna manera, tanto que incluso quisiera decirlo así?”. Es ahí cuando te ganas el retweet, la compartida, la viralidad.

¿Qué momento consideras anecdótico, curioso o transcendental, dentro de tu carrera?

En estos días un chico está haciendo su tesis de grado sobre mi, eso me hizo empezar a rememorar muchas cosas, y recordé el año 2004. Año en el cual yo tendría aproximadamente dieciocho años, y para mi ese fue el año más importante en mi carrera, en mi vida, en lo que hago. Fue una época en la cual yo estaba en dos corales a la vez, hacía canto, hacía un montón de cosas que me divertían. Veía seis o siete materias, cuando el límite en mi escuela eran cinco, estaba haciendo sobrecarga, entonces estaba viendo materias en otras facultades. Vi materias como psicoanálisis femenino lacaniano en el Centro de Estudios para la Mujer de la UCV, pude asistir a un seminario de integración europea en la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV y pude ver otra materia de humor y política en la Escuela de Ciencias Políticas con Laureano Márquez como profesor. Además era representante estudiantil en el consejo de escuela y estaba escribiendo un paper que fue presentado ese mismo año en un congreso en Argentina. Paralelamente, empecé a hacer mi primera pasantía que fue con la gente de la revista Comunicación, editada por Jesús María Aguirre, Marcelino Bisbal, Andrés Cañizales, entre otras personas importantes en el mundo de la comunicación. Posteriormente tuve mi primer trabajo remunerado, el cual fue el Observatorio Global de Medios, trabajo importante porque era un investigador de medios impresos y podía hacer mediciones de equilibrio informativo. Por otro lado ocurrió el referéndum revocatorio contra Chávez, así que electoralmente fue un año tenso para el país, conflictivo. Y en ese mismo año conocí a Ryszard Kapuściński, quien fue un dios del periodismo, y fue el quien me respondió una pregunta sobre si se puede hacer un periodismo para construir la paz, a partir de sus respuestas quedé alucinando y por eso arranqué mi proyecto “Periodismo de paz”. El cual llevé a cabo desde el 2004 hasta el 2011.
Fue un año que me enseñó que para poder contar cosas tú tienes que vivir, tienes que hacer mucho, hacer. En el momento en el que lo hagas, que lo experimentes, que internalices esas cosas, vas a tener qué contar. No te puedes convertir en un tipo que narra sin tener nada adentro. Ese asunto de tener agendas locas, múltiples, de hacer 10 cosas a la vez y pensar en muchos niveles, en paralelo, me permitió tener el año germinal en el cual empecé a hacer lo que me dio la gana, es decir, cosas que me satisfacían, y  aprendí a decirle que no a las cosas que no me satisfacen, de ahí en adelante aplicar esa ley me ha servido para todo.

¿Cuál es el rol que deben tomar los periodistas en este momento país sin romper con sus principios éticos como periodistas y como ciudadanos?

Creo profundamente en que los periodistas son una suerte de guardianes de la noche de la democracia. Son una pieza fundamental de las sociedades democráticas porque son intermediarios entre la ciudadanía y la interpelación que se hace sobre el poder.
Como un faro, como una alerta, los periodistas enfocamos cosas, elevamos el carácter crítico de la gente, la capacidad de exigencia, ahí hay un montón de errores que el periodista tiene que fortalecer, en el caso venezolano donde no hay democracia esto se hace más y más urgente. En la medida en la que la crisis aumenta la gente necesita más respuestas, más información de calidad, no ruido, información que le permita tomar decisiones. Eso hace que a pesar de la multiplicidad de medios, y a pesar de todo el ruido, es importante y es clave que puedas como periodista elaborar un discurso que agregue valor y que le permita a la gente sentir que tiene contexto y que tiene maneras de estar conectada con el resto.

El segundo gran reto es construir con la audiencia. Son momentos en los cuales pasan muchas cosas a la vez y lo más importante, entonces, es que puedas tener tus bases de datos, tus comunidades, tu gente de confianza, tus fuentes informativas múltiples. A manera de que cuando vayas a decir algo esté muy bien trabajado y tamizado. Ya no puedes trabajar con versiones oficiales cuando el gobierno miente, y no puedes quedarte tampoco con las versiones de un anónimo en redes sociales cuando no tienes manera de verificarlo. Así que lo que debe hacer un periodista es seguir con su labor de contarle al mundo lo que pasa, entendiendo que hay nuevas herramientas y competencias para hacerlo, y buscar a las audiencias por donde quiera que estén, porque en este momento se encuentran dispersas gracias a la censura.


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